Sábado Septiembre 22, 2018

Siete segundos: In God We trust

Autor: Falk Richter
Dirección: Tania Tzoni
Compañía: Colectivo Teatro Sin Paredes
Actuación: Paola Córdova, Verónica Bravo, Mariano Ruiz y Karim Torres
Elementos escenográficos: Ana Patricia Yañez
Multimedia, videoarte e iluminación: Daniel Primo
Mueren cientos en nombre de la paz
 
Ingresamos a la sala del Teatro el Milagro y vemos a los cuatro actores jugando stop, a la señal ellos forman una línea, avanzan, nos miran y nos dan la bienvenida con la ya necesaria petición de apagar teléfonos, dispositivos electrónicos y no tomar imagen con o sin flash. Inician sin más. “Un impacto, un choque, una explosión...”, pero el piloto confía en su dios, sabe que algo ha explotado, quizá sea un misil que ha lanzado sin comprender. La gente muere sin que el lanzador del misil lo sepa, quizá no importa, él también caerá desplomado.
 
Puesta en escena que nos lleva a la profunda reflexión acerca del manejo que los medios masivos de comunicación y las políticas exteriores norteamericanas han difundido para que en el imaginario de las persona existan “buenos y malos”. Así, los soldados, las familias de los asesinos a sueldo, confían en su dios que los bendice cada que traicionan el mandamiento “no matará” ¿acaso no hemos leído la clausula bíblica que favorece el asesinato de personas en el nombre de dios… desde la Edad Media?
 
Interesante puesta en escena, son cuatro actores con el espacio prácticamente vacío, apenas unas sillas, una mesa y la pantalla al fondo para las proyecciones de fondo. Ahí, ellos cuatro sin más recurso que su cuerpo y su voz, representan a la familia del piloto, al piloto, a personas analizando el discurso que el autor ofrece: “En este momento el piloto no puede decir “mierda”; es una mala palabra y dios no dice malas palabras, por tanto, en este momento el personaje no puede decir “mierda” tendrá que decir “Oh, my god” o algo así, pero no “mierda”… Palabras mas o menos las que escuchará entre risas y el deleite que le ofrece la directora Tania Tzoni con el juego escénico basado en el cambio de discurso del texto que no propone personajes definidos y que, junto con el equipo creativo, fueron definiendo, así usted puede apreciar a la madre-esposa convencida de que esta guerra-invasión no sólo es bendecida sino necesaria. ¿Matar es necesario?
 
Cuando un misil sale y se estrella contra una ciudad, un hospital, escuelas y gente de la llamada civil ¿es momento de entonar el himno nacional del país asesino? ¿Qué daño puede hacer una ‘bomba’ que se compone de nitrato y amoniaco? En algún momento los actores, las personas, preguntan ¿de qué se trata? Al público le queda claro que asiste a una representación divertida, dinámica, ágil, no obstante la pregunta cala: ¿aniquilar? Se ha preguntado usted quién es el responsable de que, de momento, creamos que vivimos bajo la amenza de algo, de un gran mal al qu hay que exterminar, esa sensación de que todos flotamos en la incertidumbre de un gran peligro, ¿quién o quiénes han sido los responsables? ¿por qué las personas lo creemos?
 
Lo cierto es que las buenas personas acuden a misa (ojalá al teatro también) y agradecen a su dios la oportunidad de pelear del lado correcto ¿hay un lado correcto para matar a otra persona?, ¿eso dice dios?, ¿qué dios es ese? Entre toda la reflexión y el dinamismo de la puesta en escena llena de juegos escénicos, usted verá el discurso visual del artista del videoarte Daniel Primo, cuando escuchamos el discurso presidencial que han repetido algunos presidentes norteamericanos y mexicanos. Acuda usted y ponga atención a las imágenes pues verá a varios presidentes que reconocerá más que por su trayectoria como gobernantes, por su paso a la historia como asesinos de masas. Todos ellos con argumentos suficientes para invadir territorios, desaparecer comunidades y mantener la paz mundial.
 
Un único vestuario, una mesa que sirve de plataforma y el constante “in god we trust” lo harán recapacitar en este sentido que tiene para algunos la guerra justificada por los intereses del poder y el dinero. Esta propuesta escénica es la primera con la que la directora, joven egresada del Colegio de Literatura Dramática y Teatro, de la UNAM, incursiona en el trabajo con una compañía consolidada como lo es Teatro Sin Paredes, ahora colectivo que se ha mantenido bajo la dirección de David Psalmon y que, sin duda alguna, sigue al pie el estilo del maestro francés. La directora, en la breve charla que nos regaló, señala que la cultura de la violencia mundial suscita la reflexión de la cultura de la violencia.
 
Sin más, acuda al teatro El Milagro para ser testigo de Siete segundos: In God We Trust, por otro lado le pedimos que antes de adquirir un producto consulte usted su proceso de producción, reconozca el beneficio económico que genera y a quién se lo genera tanto como el daño ambiental que padecemos todos, pues con cada producto que usted consume a determinada ‘potencia mundial’, usted se hace cómplice de las acciones pagadas por su consumo. ¿lo sabía?
 
Funciones: lunes y martes, 20:30hrs hasta el 21 de julio de 2015
Teatro: El Milagro, Milán 24, Colonia Juárez, entre Lucerna y General Prim
Localidad: $150ºº general

 

 

 

 

 

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