Domingo Febrero 18, 2018

FernandoCÚPULA POLÍTICA

MEDINA, ¡A LA ESCUELITA!

¡Vaya coincidencia!

Este pasado 17 de marzo, Emilio Chuayffet Chémor, secretario de Educación Pública, celebró dos años de promulgada la reforma educativa en el país y ni más ni menos, reconoció que es ingenuo pensar en cambios inmediatos en esta materia y, Eduardo Medina Mora inició su primer día del curso para Ministro de la Suprema Corte de Justicia, al darle la bienvenida sus pares.

El ex embajador de México en EU y ex procurador General de la República, para decirlo llanamente entró ¡a la escuelita!, en una preparación que durará la friolera de 15 años.

En otro foro, desde luego, en esa brillantez que le da la oratoria al titular de la SEP y ex gobernador del Estado de México, asentaba que la crítica es bienvenida y solicitó: "cuidémonos de la ingenua aspiración a la inmediatez, de la falsa hipótesis de que todo cambio se consuma en un momento y de la nada objetiva asunción de todos los problemas educativos son atribuibles a la misma causa".

Efectivamente, aplicándolo en el caso del nuevo Ministro de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, no hay que sería ingenuo pensar Eduardo Medina Mora tenga un amplio conocimiento de las leyes, de la jurisprudencia y de todo lo que emana en la Constitución, para cimbrar a este poder con un criterio que siente precedentes.

No es extraño el discurso que pronunció la ministra Olga Sánchez Cordero, encargada de darle la bienvenida a nuevo ministro, al señalarle que "para ser juez constitucional se requiere de imparcialidad, neutralidad institucional, sensibilidad, humanismo, ser guardián de la Constitución y de los derechos humanos".
Vaya palabras con que recibieron a Medina Mora y por ello, Sánchez Cordero confió en que su homólogo tenga la capacidad del diálogo "construir consensos".

Explicó: "el consenso para construir las decisiones en un órgano colegiado es algo muy complejo. pero su capacidad de diálogo, de interlocución, de argumentación, estoy segura, serán la clave para lograr que su voto no sea sólo uno más, sino el de mayoría, y si no fuera ese el caso, el del testimonio que dejen sus votos particulares que habrán de decir mucho de su papel como juez constitucional".

En respuesta, el nuevo ministro, quien llegó a la SCJN bajo un repudio de más de 50 mil cartas enviadas al Senado de la República para que no se le otorgara la venia como tal, así como precedido de una historia negra en la que, desde luego, se planteaba la incongruencia de ser postulado para este cargo, dado que fue jefe de espías o del CISEN, por su encargo propio en la Procuraduría General de la República, dijo que "estaría dispuesto a servir el café",

Recordó lo que le dijo Rose Kingsburg, "mujer y jurista extraordinaria", en la Suprema Corte del vecino país, donde las sesiones son en secrecía y a estas discusiones no entran secretarios o asistentes, entonces el miembro más reciente participa en igualdad de circunstancias con sus pares en las deliberaciones, pero además existe la costumbre de que sirva el café a sus colegas, una práctica enteramente digna. Yo estaría más que dispuesto a hacerlo sin reserva alguna".

La realidad del nuevo ministro es apabullante: puede reconocer todos los juzgados del país, pero en ninguno de ellos se paró a litigar y, quiérase o no, llegó a esta posición por ser amigo y compadre del Presidente Enrique Peña y, además, por el empujón que le dio Humberto Castillejos, quien influyó determinantemente en Los Pinos, dado que le debía favores y comparten intereses comunes.

En este sentido llamó poderosamente la atención que la Presidencia de la República que envió las propuestas de Arely Gómez como titular la PGR y de la terna en la que iba Eduardo Medina Mora con toda la línea oficial de que ambos eran los favoritos del Primer Mandatario, no obstante la liga de la primera con el grupo Televisa y el segundo por toda la cercanía con el séquito presidencial. Medina era integrante de una terna, conforme al reglamento, pero como decía el fallecido Jesús Reyes Heroles, cuando al PRI se mencionaba a tres para una candidatura: Ah, la terna la conforma fulano, zutano y mengano, pero "es el bueno, acompañado de dos pend...".

Es obvio que Eduardo Medina desconoce el movimiento formal de la judicatura, no está interiorizado en los criterios jurídicos que manejan al dedillo los ministros de la SCJN, así que lo único que va a hacer es sabotear cuando así sea el caso, participar en los negocios de las votaciones, inclinando para la conveniencia que se requiera del Poder Ejecutivo o de miembros prominentes de Cámara de Diputados o de Senadores, o de los gobiernos de los estados, etc., mientras aprende en la escuelita a la cual lo inscribieron sus amigos de la Presidencia de la República. 

Triste fecha para México, la del 17 de marzo de este año, porque, como lo consideran muchos amantes del derecho, se abre un parteaguas donde se acabará con la discusión doctrinal en la SCJN.

El teleauditorio será testigo de lo que suceda, dado que las sesiones de la SCJN se transmiten en el canal judicial y, allí, se verá como entrará la mano para inclinar las votaciones a como convenga en la línea institucional, pero de otro poder, lejos de la imparcialidad y de la independencia que se supone existe entre los integrantes de este órgano. 

Quizá cuando ya esté en el retiro, cuando se acerque el fin de cursos de los 15 años, el nuevo Ministro haya aprendido algo de derecho, de la Constitución y de la jurisprudencia, mientras servirá, para aplicar conocimientos de espionaje en la Corte y de manipulación, dado que de eso sí sabe, al menos eso es lo que conlleva su currículum.

 

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