Domingo Agosto 20, 2017

Jacinto y Nicolasa
Autor: Camila Villegas
Dirección: Alberto Lomnitz
Actuación: Olivia Lagunas y Bernardo Velasco


 

jacinto 01


“Uno es sus sueños”; es el enunciado que da inicio a la puesta en escena que  al tiempo de llevarnos a una reflexión profunda sobre el funcionamiento –o no- del sistema jurídico característico de nuestro país, nos lleva a mirar otra forma de ser, estilos de vida totalmente ligados a la vida. Una puesta en escena que debemos ver para construir la humana naturaleza de la que permitimos ser despojados ante la fragilidad de voluntades.
 
Por una parte tenemos un escenario casi vacío a no ser por la presencia de dos sillas de madera que hacen de mobiliario único; dos sillas con personalidad podríamos decir, dos sillas que son el único pivote para cambiar de lugar físicamente, dos sillas para esperar al de “previas” (aquí el espectador entiende que se trata del encargado de las averiguaciones previas de un ministerio público).
 
Estamos al norte del país, en una comunidad rarámuri al calor del teswino, con la paz de los sueños que sueña uno y los que sueñan los otros, en el aire del cuidado entre comunidades.
 
En la página del Centro Cultural Helénico, usted puede leer: Mientras Jacinto informa que ha cometido un asesinato, Nicolasa pide a las autoridades que encuentren a su hijo recién secuestrado. A Jacinto le piden que “vuelva luego” porque el juez no está, a Nicolasa además de pedirle dinero le sugieren mejor organizar a su comunidad para la búsqueda de su hijo. Juntos tendrán que ir y venir para hallar una justicia que no encuentran en los edificios de las autoridades municipales.” Así la historia resumida, pero no es todo.
 
Decíamos al inicio que mientras el escenario juega con dos actores y sus dos sillas, se crean diversos espacios tanto interiores como exteriores, cada uno de los actores tiene un personaje base y al tiempo apoya con mínimas intervenciones en la representación de otros personajes a quienes les dan caracterización puntual. He de confesar que el trabajo escénico que me convenció más es (sin duda) el de Olivia Lagunas dado que su personaje está construido tanto en el cuerpo y la voz como en los ademanes que bien puede valorar cuando ella adopta otro personaje, ahora que si usted ha convivido con alguna persona de tal comunidad (rarámuri) podrá distinguir cierto estilo de vida que si logra proyectar el trabajo actoral de Olivia Lagunas. No es que el actor esté mal, no y de modo alguno, sólo que desde la comodidad de mi butaca me parece que podría ser una construcción de personaje más integral, no obstante he de confesar que los momentos que logra de expresión con el personaje son totalmente disfrutables.
 
El texto de Villegas ofrece retos actorales y de dirección que van dentro de esta corriente dramática-narrada y favorece cierto alejamiento con el personaje. Entonces estamos también reflexionando acerca de la vigencia o no de la identificación con el personaje o con la situación. ¿Vamos al teatro a que nos cuenten historia? ¿Lo valioso es cómo cuentan la historia? Aquí, con Jacinto y Nicolasa estamos ante dos actores completos que puntuales y mesurados crean dos personajes desconcertados ante su situación y sin posibilidades de cuestionar el sistema en el que están inmersos. Un texto complicado que va de la narración a la acción y de la acción a la crítica de un sistema jurídico más que irreal y absurdo. Un drama que expone y conmueve. Si miramos esta puesta ante las carencias tecnológicas podríamos decir que nos falta el uso de escenarios virtuales, la ilustración de la sierra atravesada por camionetas blindadas… Estamos ante un hecho teatral humano y vivo; un espacio vacío de artificios y lleno con la vida que pueden albergar dos sillas, con los sueños que pueden portar, crear y proyectar dos cuerpos humanos y con el ambiente que es capaz de crear la reacción del espectador; sin más estamos ante un hecho teatral-teatral, ni más ni menos, teatro vivo.
 
Acuda usted y disfrute, reflexione, cuestione y conozca otra forma de vivir. Si los sueños son aquellos que nos dan paz y vida, que nos permiten relacionarnos con los demás, puede usted detenerse de este mundo tecnológico y por un momento hacer algo que le ayude a soñar ¿Cómo duerme, qué hace antes de dormir? ¡Hay que soñar un mundo habitable! Mientras las personas permitamos sistemas de control, dispositivos enajenantes, seguiremos sin sueños, ante la indiferencia ¿de qué van a ser los sueños? “No soñar es no tener corazón y si no sueño, cómo voy a vivir.” Una de las varias miradas en voz de Nicolasa. Jacinto por su lado nos dice que hay muertos que no merecen que uno agache la cabeza, y tiene razón, hay muertes que no pueden considerarse así porque nunca hubo vida humana ahí, pero al momento de enjuiciar estamos jugando el mismo juego de determinar quién si vive y quien vive para el servicio de otros y eso, eso no está en este sueño.

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La dirección crea y recrea espacios tanto físicos como emocionales sin exageración alguna, se trata de un trabajo pulcro que usa creativamente el escenario al ir ‘caminando’ con la historia, con el espectador y con el desarrollo de sus personajes. Decíamos ya que sólo hay dos sillas, un vestuario para cada actor que se refuerza apenas con una cinta roja para Bernardo Velasco.
 
Si la tierra te dice por dónde y si sólo hay que oír con los ojos a esta tierra, a este sueño, entonces la invitación a ir a soñar, a oir con los ojos de otros y a vernos en otra realidad que es la misma de cualquier ministerio público, de cualquier comunidad o de cualquier persona que de pronto ha dejado de soñar. ¡Veamos teatro para soñar!
 
Funciones: Lunes 20:30hrs
Teatro: Foro La Gruta del Centro Cultural Helénico, Av. Revolución 1500, col. Guadalupe Inn, tel. 4155 0919, metro Barranca del Muerto.
Localidad: $150ºº general.
 
 
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