Martes Octubre 23, 2018

SINGLADURA  

Transporte

 

A propósito del accidente aéreo de Aeroméxico en Durango esta semana, que milagrosamente no dejó muertos, parece útil llamar la atención aún cuando no sea el caso de manera directa por tratarse de un medio aéreo, sobre el número creciente de mexicanos que cada día pierden la vida en percances viales de todo tipo, como consecuencia de la pésima red de transporte que sufrimos la mayoría de la ciudadanía de manera cotidiana, sin que las autoridades responsables –así se les llama- se hayan hasta ahora decidido en verdad a poner un alto en esta entramada red de complicidades criminales, corrupción e impunidad que envuelve este sector, vital en cualquier ciudad, municipio, estado o país.

Lo acaba de señalar el jefe de gobierno de la ciudad de México, José Ramón Amieva. Dijo que todos los choferes del transporte público y de transporte de bienes deben respetar las normas viales so pena de sanciones.

“Vamos a estar revisando que todos los operarios de transporte de pasajeros, todos los de transporte de bienes, estén atentos a cumplir con la norma, si no lo hacen, vamos a generar todas las situaciones de prevención y sanciones que sean correspondientes”, dijo.

Según Amieva, la mayoría de los percances viales en la ciudad derivan del exceso de velocidad. Añadió que las unidades de transporte deben tener espacio, seguridad y comodidad.

Los comentarios de Amieva aludieron la serie de accidentes vehiculares que en los últimos días han ocurrido con conductores del transporte público, un gremio que opera hace años a la buena de Dios y prácticamente sin ningún control de autoridades. Amieva dijo que el punto clave de esto, más allá de acciones para revisar si los conductores tienen licencias o sus vehículos operan en condiciones legales, es la vida de las personas. Y lo es, pero se desatiende.

Recién el 20 de julio último, un operador de los vehículos conocidos como combis, causó la muerte de 13 personas en la carretera México-Pächuca. Conducía a 120 kilómetros por hora hacia las cinco de la mañana cuando se impactó contra otro vehículo de transporte estacionado en la vía. Otras ocho personas resultaron heridas en el percance, confirmó la Fiscalía General de Justicia del Estado de México. No es difícil suponer la serie de factores involucrados que coincidieron para que ocurriera esta tragedia humana, que se repite prácticamente todos los días en las ciudades y el país entero.

El conductor de la combi accidentada no sólo circulaba a 120 kilómetros por hora, en una vía que permite hasta 90, y realizó una maniobra para cambiar de carril sin percatarse de que enfrente se encontraba un vehículo que viajaba a menor velocidad. El imprudente chofer continúa hospitalizado con custodia policial en espera de que se defina su situación legal.

Cifras del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) indican que en 2016 México registró más de 360 mil accidentes automovilísticos con un saldo fatal de más de 4.500 personas muertas.

Otras fuentes indican que los muertos por accidentes de vehículos automotores superan los 20 mil cada año en México. De cualquier forma, las cifras son excesivamente altas.

Es urgente que las autoridades de la capital del país que están por asumir el mando gubernamental con Claudia Sheinbaum al frente, actúen para contener la pérdida de vidas a partir de la construcción de una red de transporte público eficiente, segura y sobre todo sujeta a reglas que se respeten. El llamado es el mismo para los responsables de resguardar la seguridad de quienes transitan en vías, carreteras y autopistas del país. No es cosa menor. Se trata de un tema vital. Ojalá.

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@RobertoCienfue1

 

 

   

2 de agosto de 2018

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