Martes Junio 27, 2017

 

Se llama PeRsPeCtIvA

Obra: Bozal

Autor: Director: Richard ViqueiraAdaptación y 
Actuación: Omar Aldair, David Blanco y Rojo de Córdova 
 
 
Se llama PeRsPeCtIvA
 

Asistir a una propuesta escénica de Richard Viqueira es ya una garantía de innovación. Algo será apenas reconocible en los cánones convencionales del teatro; es decir que nos exige la mirada juguetona e ingenua (que no ignorante) dispuesta a participar de la creación y disfrutar del conjunto creado. Un juego dialógico y dialéctico.

Para entrar “a volar” hay que seguir el protocolo de ingreso: lectura de la carta responsiva y firma de ella, para la cual es indispensable una identificación oficial con fotografía, confiar y desprenderse de todas sus pertenencias a fin de evitar accidentes de los que, sobra decir, no se hace responsable nadie (como lo puede leer en la carta). Una vez colocado el arnés, ha escuchado por tercera vez las reglas de acceso. Formamos la fila respectiva según el número asignado de acuerdo al peso real de cada persona. Entramos, sentados o parados, nos vuelven a explicar el único recurso que tenemos si deseamos bajar. Inicia la función con los 36 arriba, apenas a 10 centímetros del piso y los demás en las tres filas del teatro Julio Castillo.

Estar en la sala teatral de un espectáculo de Viqueira nunca es irse a sentar al teatro. Es oler, es ver, es temblar, es verse y reconocerse, es estar ahí de principio a fin, incluso cuando nos vamos y el espectáculo no ha terminado y no terminará. En el programa de mano nos dice: “Cuando entendemos que no nacimos para volar y que, sin embargo, hoy lo vamos a hacer”, tenemos ya una idea y la emoción se centra no en la puesta en escena, sino en la experiencia de volar, aunque sea unos minutos y unos metros. Una manera de sembrar el deseo en el espectador.

Una experiencia única, porque no se ha hecho antes, porque ofrece otra lectura de la creación y porque hace evidente la importancia del espectador para la puesta en escena; es evidente que se pensó en los espectadores, desde el peso hasta recepción. Ninguno hemos visto lo mismo, no hay modo. Ya habíamos estado con este creador en propuestas cuadrangulares donde vemos y vemos que nos ven, pero ahora la suspensión a 7 metros del piso hace que pueda olvidarme de los demás, paradójicamente mientras los veo tan diferentes y todos, todos como yo, tan vulnerables.

Será quizá que el drama, sencillo como un padre astronauta que deja a su hijo moribundo, para cumplir con su trabajo y pasión; en el viaje tanto la soledad como la distancia, la eterna noche y el dolor, transforman al hombre en un lobo, como lo señala la cita de Plauto: “Lobo es el hombre para el hombre, y no hombre, cuando desconoce quién es el otro”. Será quizá que el drama nos deja sensibles porque no habla sólo de un padre y su hijo; hay un paralelismo en la sociedad y la sin razón de las acciones destructivas. Lucha de poder, cuando no hay nada alrededor, nos cuestiona y nos deja vulnerables en la reflexión y sin poder evadirla en el confort de las butacas del Teatro Principal del Centro Cultural del Bosque.

El Teatro Julio Castillo hace gala de la maquinaria que lo compone, factible a la elevación de 36 personas (dispuestas en dos filas de 6 frente a otras dos de seis a lo largo del escenario, entre ellas dos filas de 3, igualmente enfrente de otras dos de tres); pero no sólo es la maquinaria teatral sino el funcionamiento de ésta que, como en los buenos tiempos del teatro, se hace con la fuerza y participación de los técnicos del teatro.

Sobre el nivel dispuesto para el telar, cada uno de los hombres técnicos, con su cuerda respectiva, al unísono, ágiles y precisos, subían y bajaban la vara correspondiente, para que nosotros subamos y bajemos. Los espectadores pronto nos olvidamos de ellos, sólo veíamos la escena, con repentinos cambios de nivel; ellos ahí, pendientes y silenciosos como son los técnicos teatrales. Un error y es irremediable para la puesta en escena, por eso se dice que estás en las manos del técnico cuando estás indefenso sobre el escenario. Aplica literal.

La reflexión viaja desde los deseos de la humanidad, los efectos vistos y revistos en el cine, la relación entre padres e hijos y entre sanos y enfermos terminales; entre un sistema en el que, “para sobrevivir, hay que doblegarse ante el enemigo” y la posibilidad de formar otro sistema, otra forma, otro modo.

Locura y desesperación ante la propuesta que no es viable, no es creíble y no es real, pero está, participamos de ella y nos trastoca con tanto protocolo. Hablo tanto de la puesta como de la experiencia. Me explico.

Si miramos este Bozal con los ojos de la estructura dramática, veremos una historia predecible y ligera; la veremos así cuando no se quiere asumir que la crisis contemporánea es una crisis de humanidad, cuando las relaciones de poder están perfectamente definidas y sólo hay un modo de ser y hacer, pero cuando la posibilidad de lo irreal irrumpe aporta caminos “locos”, impensables, inimaginables y eso es utopía, un impulso a caminar y a seguir. Usted, amable lector y posible espectador, ¿qué quiere ver?

Bozalnos regala lo que no se había hecho, estar en el escenario y ver la obra desde otra óptica; puede ser la óptica de los técnicos que ven la función de lado o desde arriba, podría ser la óptica de un creador que rehace el teatro y que, ciertamente -puede no gustar-, es innegable la aportación de búsqueda creativa en el teatro mexicano.

“Para que la cuña apriete debe ser del mismo palo”, versa el dicho popular. Si los actores son arriesgados, mal tratados y su vida corre peligro, eso lo decide libremente el equipo que, profesional, participa. Cuerpos entrenados con voces formadas se desplazan apenas en una pasarela octagonal de medio metro de ancho, suspendidos tanto Omar Adair y David Blanco –sobra decir- durante toda la representación, ellos –me pareció- experimentan menos las subidas y las bajadas que los espectadores, pero ellos caminan y están en los cambios de iluminación que propone Gabriel Pascal. Uno de ellos desnudo toda la función. Hace frío ahí.

Si vemos la puesta en escena desde el uso de los recursos conseguidos por beca o patrocinios diversos, hay que asumir que esta obra si vale lo que haya costado. Cuando vemos producciones de tres banquitos y los creadores buscan apoyos de millones del erario público, podemos cuestionar informados, pero cuando vemos que esta maquinaria implica una infraestructura que va desde protección civil particular para atender la colocación del equipo de seguridad hasta el guardarropa de los 36 suspendidos, podemos –si queremos- mirar una propuesta que reafirma que hacer teatro es juntar e intersectar esfuerzos, talentos y recursos diversos. El teatro es interdisciplinar y va más allá de la multimedia (también presente en la obra).

Si no es su deseo ser uno de los que se eleva sobre el escenario, será parte de la butaquería tradicional y dejará pasar esta experiencia única que, creo yo, si le permite mirar de otro modo y eso, eso le aporta en su desarrollo humano. Eso, eso no se había hecho desde el teatro: mirar desde otro nivel

Por último, si cuenta usted con formación legal y acude a esta puesta en escena, podría sacarnos de la duda (duda de fila mientras nos colocaban el arnés) ¿hasta dónde el real y aplica el contenido de la carta responsiva? Comente por este medio, en verdad, mucho se lo agradeceré más allá de ganar una apuesta.

Asistir a una propuesta escénica de Richard Viqueira se llama perspectiva, porque uno acepta mirar de otra forma y así, de otro modo, surgen los detalles que han estado ahí sin ser vistos. Uno decide. …se llama perspectiva! Gracias Viqueira por aportar al teatro mexicano tu perspectiva con valor y usando (sin dudar porque son evidentes) los recursos que, como Miembro del Sistema Nacional de Creadores de Arte, FONCA, has forjado para tu desarrollo y nuestro deleite.

 

Funciones: jueves y viernes 20hrs., sábados 12:30 y 19hrs., domingos 12:30 y 18hrs., hasta el 16 de abril de 2017

Teatro: Julio Castillo, Centro Cultural del Bosque, Reforma y Campo Marte s/n Metro Auditorio, frente al Campo Marte y detrás del Auditorio Nacional.

Localidad: $150°° general / 50% descuento con credencial vigente de estudiante, maestro INAPAM

Accesibilidad: Aunque hay rampas de acceso, también existen un par de escalones que, con ayuda, son viables para el acceso con silla de ruedas o muletas. Estacionamiento y trasporte público.

 

 

 

 

 

Imprimir       Correo electrónico

Escribir un comentario


Código de seguridad
Refescar

Teatro

Herodes Hoy

El Diccionario

Galileo, una tragicomedia cósmica

Micro Encuentro

Noches de reyes

Enamorarse de un incendio

La cría

El ruido de los huesos que crujen

Sir Ko, la vida es un acto no premeditado

Dicen que me parezco a Santa Anna... ¡Y ni guitarra tengo!

Otelo o la libertad del ser

Almas Gemelas

Luto de Sangre

El huequito de Dalila

Hipotermia

¿Por qué Pelotes no quiere bañarse?

Mi nombre es Salvador

Las nuevas directrices para los tiempos de paz

Teatro no es, danza no es, teatro-danza tampoco, ¿que es?

Tradiciones mexicanas

Te Pareces tanto a mi mamá

¡Pardiez!

Dependencias enfermizas

Se llama PeRsPeCtIvA

¿Por qué no?

Piedritas y charquitos

...no creía que el mudo fuera así...

¿No! Yo no voy a matar

Espermatosaurios

La Sirenita

Si estoy muerto no puedo morir

¿Son o se hacen?

Cuando quien gana, pierde

Pera y manzana

XXXIX Encuentro Nacional de los Amantes del Teatro 2017

Las "Golondrinas" para la virgen

¿Teatro oscuro?

¿Cuál es el precio de tu significado?

Diálogos en soledad

Belleza ¿una categoría?

Se nota...

¿Habrá entendido?

Pas-tel, sor-pre-sa…

Dar testimonio contrarresta la fuerza del poder

Un espacio más

...ni fila había

Perrona, superlativo de sobrenatural

Esto no es Dinamarca

La Alondra

El Diccionario

El más fuerte

Cuántos cuentos cuentas

Traslúcid@

Humboldt o de cuando el espacio define

Una luna para los malnacidos

Instrucciones para jugar de memoria

Contrasujeto

Noche de estreno

Henequén

Handel

El gordito quiere ser cineasta

Los equilibristas

La ilusión

Fractales

Remedios para Leonora

Al mal paso, darle risa 2016

Raptola, Violola y Matola

De los laberintos se sale por arriba

Sr. Perro

La extinción de los dinosaurios

Tócala de nuevo, Cacho

El Príncipe Ynocente

El tablero de las pasiones de juguetes

La ópera de los tres centavos

En la soledad de los muertos

Madero o la invocación de los justos

Bastedad

ContrAcciones

Heimweh Estaciones

Hamlet

El Juez de Tenochtitlán

Antígona

Medea

La flauta mágica según Papageno

Benito antes de Juárez

Siete segundos: In God We Trust

El inspector v.1 Los impecables

La canción más alegre del mundo

Humboldt, México para los mexicanos

El pájaro Dziú

Psique

Melville en Mazatlán

Ricardo III

¿Cerrarán el teatro del Encuentro Nacional de los Amantes del Teatro?

XXVIII Encuentro Nacional de los Amantes del Teatro

Y... ¿dónde está la Virgen?

El pequeño mal

Noches de leyenda

La niña que se volvió titiritera

Un juego escénico que te puede desconcertar si pierdes un momento la atención. La puesta en escena te cuenta tres historias, una dentro de la otra

Romeos

Tío Vania

Todavía tengo mierda en la cabeza

La muertita

Las arañas cumplen años

La escuela de las mujeres

Sentencia, ensayo de un juicio

Retrato de ella dormida

Palabras de amor en alemán

Neva

Tiradero a cielo abierto

PinoXcho

Ricardo III

Taladro

Jacinto y Nicolasa

El Refugio

La obra de Bottom