Jueves Agosto 17, 2017



Singladura

La violencia de Nuño

Lo dicho. Las posiciones bravuconas del titular de Educación Pública, Aurelio Nuño, en el conflicto con maestros del país, conducirán a una innecesaria, aunque peligrosa  espiral de violencia.

Nuño persiste en sus posturas intransigentes. Sabe que la reforma educativa podría servir de potro clave rumbo a una eventual candidatura presidencial y sabe que él personalmente está en el ánimo del presidente Enrique Peña. De allí que se juegue el todo por el todo con la reforma educativa, que es considerada, incluso por Peña, la madre de las reformas de esta gestión sexenal.

Pero vea usted lo que recién ocurrió en Chiapas, que junto con Oaxaca,  Michoacán  y Guerrero, se perfilan como los estados más encabritados por la reforma peñista, que Nuño defiende sin tregua ni cuartel y cueste lo que cueste.

Cinco uniformados lesionados, uno de ellos de gravedad, fue el saldo de un choque entre policías, normalistas y maestros fuera del Instituto Estatal de Evaluación Educativa en la capital chiapaneca.

Fuentes periodísticas confiables indican que los policías lanzaron gases lacrimógenos a los manifestantes, quienes respondieron con piedras y cohetones.

El episodio violento se registró en la zona poniente de Tuxtla Gutiérrez, a un kilómetro de la Plaza Central, donde los maestros mantienen un plantón contra la reforma educativa.

Aún maestros de las Secciones 7 y 40 del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) mantienen tomados cuatro edificios públicos, para exigir la instalación de una mesa de diálogo nacional en torno a la reforma.

Fuentes del magisterio disidente aseguran que cerca del 95 por ciento de los docentes pertenecientes a las Secciones 7 y 40 del SNTE permanecen en un paro de labores desde el 15 de mayo último.

En Michoacán, unos 15 mil maestros siguen en pie de lucha en contra de la reforma peñista y en Oaxaca, las cosas no están mejor.

Sin embargo, Nuño insiste en mostrar los dientes y el músculo. Sabe que  hasta ahora tiene el aval y aún la exigencia de su jefe, el presidente Peña, para llevar a buen puerto la reforma del sector que encabeza. Para ello fue puesto allí y de lo que haga o deje de hacer en el antiguo edificio de Brasil dependen sus nuevas metas.

Nuño pareció hablar a presuntos delincuentes y no a maestros del país cuando advirtió que “se terminará la impunidad en materia educativa”.

Es un lenguaje más cercano al que se esperaría de un jefe policial que de un titular de Educación.

Antes de anunciar nuevas medidas coercitivas, -insisto- propias del matón del barrio, Nuño dijo que “vamos a aplicar sin ninguna consideración y sin ninguna restricción la ley” y selló: “la impunidad en el sistema educativo se va a terminar”. ¿Más heridos, muertos acaso, cárcel, represión en una palabra?

Señor Nuño, sería mejor que ejerciera usted el arte de la política, que no es otro que hacer posible lo imposible.

De otra forma, usted será responsable primero de una eventual espiral violenta, que de hecho ya inició en Chiapas.

Después de todo, señor Nuño, este conflicto que usted pretende enfrentar con el garrote en la mano, también es parte del desplome de la respetabilidad del sistema al que usted representa y del descrédito que padecen hoy día prácticamente  todos los políticos del país. No lo olvide. Más política. Menos músculo.

 

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