Jueves Marzo 23, 2017

AUNQUE PESE

La oquedad en la estructura del PRI

Con Enrique Ochoa Reza se define la ruta que el PRI seguirá hacia el 2018: más de lo mismo.

Bajo la sombra de la corrupción y contratismo interesado cuando dirigió la CFE en favor de la empresa española OHL que encabezaba en México José Andrés de Oteiza, revelado en audios que circularon en redes sociales y medios, Ochoa Reza se presenta con las mismas credenciales del peñismo:

Neoliberalismo, tecnocracia, autoritarismo, corrupción, candidaturas impuestas y demás lindeces que seguirán como la línea del tricolor de cara a las elecciones presidenciales, pero pasando por los comicios para gobernador del estado de México, en los que el PRI y el pretendido presidenciable Eruviel Ávila, estarán a prueba.

Más allá de si el ex director de la CFE es o no priísta o cuenta con carrera partidista, lo importante es que Ochoa será pieza clave en el proceso presidencial sin contar para ello con discurso político convincente.

Las reformas llamadas estructurales, su única carta discursiva, están desgastadas, agotadas y fracasadas.

La energética no arroja ventaja alguna a la población ni siquiera al erario pues en los dos años que le restan al sexenio no se verán inversiones foráneas importantes en el sector, aunque la entrega de los recursos petroleros a las transnacionales sí se llevará a cabo.

La educativa, no es ni siquiera educativa, es meramente laboral y administrativa para someter a la disidencia magisterial pero el tiro les salió por la culata y ahora ya no saben para dónde hacerse sobre todo porque los maestros de la CNTE y muchos del SNTE encabezan la oposición más fuerte al priismo.

La financiera fue la peor de todas, frenó el crecimiento e irritó a los empresarios que hasta el momento muestran su rechazo al gobierno y al PRI.

Sin discurso, con el peso de la derrota electoral del 4 de junio y con tres gobernadores priistas salientes, Javier Duarte en Veracruz, Roberto Borge en Quintana Roo y Cesar Duarte en Chihuahua,  sumidos en el desprestigio, la corrupción, el abuso y los malos manejos administrativos, Ochoa inicia un difícil camino con gran oquedad en la estructura de su partido.

Solo el apoyo presidencial y sobre todo de Luis Videgaray que lo quiere utilizar para impulsar a José Antonio Meade a la Presidencia, serán su fuerza en un PRI en el que asoman los barruntos de rebelión y con un secretario de Gobernación echo a un lado pero no nulificado por lo que seguirá emboscado poniendo trampas a las pretensiones del titular de Hacienda.

SUSURROS

Como era de esperarse la torpeza natural de Margarita Zavala, suspirante presidencial por el PAN, afloró más pronto que tarde. En Nuevo León se deslindó de los intereses populares al declarar que  “la verdad no es preocupante para nuestra agenda el apoyo que puede tener el señor Obrador. En el PAN nos preocupamos por votos de calidad. Obrador tiene empuje entre gente pobre y sin estudios, y nosotros no representamos eso”.  Lo cierto es que a Zavala y al PAN nunca les han interesado los pobres, que en México son más del 50 por ciento de la población y de los votantes, sino que decirlo es actos de precampaña es una estulticia.

No ha sido dócil la ruta de Alejandra Barrales a la presidencia del PRD pero no hay duda de que comandará a las tribus amarillas. Lo más importante en su inmediata agenda será decidir si van o no en alianza con el PAN en la contienda para gobernador en el Estado de México, donde juntos podrían vencer al candidato que impulse Peña y Eruviel.

 

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