Viernes Agosto 17, 2018

AUNQUE PESE

EU-México la nueva relación 

 

El domingo pasado el próximo presidente de  México, Andrés Manuel López Obrador , dio a conocer el contenido de la carta que a través de Mike Pompeo envió al presidente Donald Trump, en la que es ya la nueva relación entre Estados Unidos y México.

Todos recuerdan la rispidez de las relaciones entre Trump y Peña Nieto, a pesar de que mucho se habló de la amistad entre el canciller Luis Videgaray y el yerno del presidente estadounidense Jared Kushner, pero todo cambio a partir del primero de diciembre.

No con Peña Nieto, que sigue siendo menospreciado por la Casa Blanca (ojo, la de allá), sino con el tabasqueño encumbrado a la Presidencia, a quien personalmente felicitó el mismo primero de julio, habló por lapso de media hora al día siguiente, y entabló comunicación directa a través de una delegación de alto nivel encabezada por Pompeo, su secretario de Estado.

La buena aceptación de Washington al cambio de régimen en México quedó totalmente manifiesta y es muy posible que haya tenido alguna o mucha influencia en el trabajo electoral del actual gobierno, que se mantuvo estático en la jornada electoral a diferencia de usual manejo del “aparato”.

De cualquier forma las condiciones son otras y las posibilidades de establecer programas de desarrollo multinacionales, como propone AMLO, en lo que trabajará Marcelo Ebrard, como próximo canciller, para frenar el fenómeno migratorio, son elevadas y positivas.

Dejar en segundo lugar el control fronterizo de los flujos migratorios y abrir posibilidades de empleo y desarrollo económico en los países de origen de la expulsión de mano de obra, es plausible y necesario en lugar de centrar la acción en la mera contención, hasta violente, de las corrientes humanas.

Ya se verá adelante si no queda todo en llamarada de petate y se logra realmente fincar una nueva relación de mutuo respeto y cooperación económica, no solo mutua sino regional, incluidos los países centroamericanos, tan rezagados como olvidados.

SUSURROS

Hoy día se presenta como una imperiosa necesidad la refundación de todos los partidos de oposición, apabullados en los pasados comicios, pues de lo contrario muy poco podrán hacer en su favor con la nueva geografía política nacional.

El PRI no parece tener brújula, sus principios políticos fundados en la Revolución Mexicana ya no son enarbolados por sus dirigentes, que hoy buscan ideología a cual acogerse, al menos objetivos políticos y sociales que le den vida, pero poco podrán haber por el cambio, quienes representan más de lo mismo, como Claudia Ruíz Massieu.

En el PAN, también están perdidos. Los viejos principios de sus fundadores pueden ser retomados bajo la entelequia del bien común, aunque no encontrarán mucho eco, pues ni siquiera el empresariado, soporte de Acción Nacional, está ahora con el partido.

En peor condición se ve al PRD, pues como agrupación de izquierda perdió todas sus banderas con el nuevo partido gobernante Morena. Sus seguidores ahora son menos que simbólicos, de sus militantes aún se espera que muchos chaqueteen y su fuerza política apenas logrará tenue voz en el concierto político actual.

Email: Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo. Twitter: @salvador_mtz

ooOoo

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