Viernes Julio 20, 2018

SINGLADURA  

El triunfo

 

¿Alguien puede decirme quién ganó a la selección de fútbol de Alemania? ¡México, México, ra, ra, ra! Qué alegría nos ha dado esta vez a los mexicanos, sí, a todos, aficionados o no, el equipo nacional bajo la dirección de –justo es reconocerlo- Juan Carlos Osorio Arbeláez, nacido en Santa Rosa de Cabal, Risaralda, Colombia el ocho de junio de 1961.

Aficionados o no, insisto, el triunfo del seleccionado mexicano que se batió la víspera ante el históricamente poderoso equipo alemán, alegró como pocas veces a los mexicanos, tan vapuleados, disminuidos, burlados y engañados. El triunfo futbolístico coincide con un momento socio-económico-político y aún emocional muy complicado y cuando el país se encamina a unas elecciones que también se anticipan históricas, ante una lectura contrastante y polémica como pocas veces del escenario nacional imperante.

Así que para muchos, el triunfo mexicano en el gran estadio ruso de Luzhniki fue una sorpresa redonda, total, que tendrá como correlato en el ámbito político nacional la victoria del priista José Antonio Meade el próximo uno de julio.

Otra parte del país quiere ver la victoria futbolística nacional en suelo ruso como un hecho histórico que tendrá su contraparte en la esfera política de México con la hazaña lopezobradorista de marcar por vez primera el triunfo de un partido o movimiento político de reciente conformación y considerado ya de hecho como un fenómeno nacional. Amanecerá y veremos el dos de julio.

Pero al margen de lo que ocurra el primer domingo de julio en la escena nacional, el hecho es que el equipo mexicano en Rusia puso una marca histórica al quitar al equipo campeón europeo la corona de invencible en un juego inaugural de la fiesta global del balompié por excelencia, lo que constituye sin duda alguna un mérito de talla internacional para el equipo comandado por Osorio Arbeláez y aún para éste mismo.

En el plano anímico, el triunfo mexicano en Moscú llega como un tanque de oxígeno para nuestro atribulado país, tan lastimado, humillado y ofendido, en particular por su clase política que en los últimos años, ya decenios, parece enfocada esencialmente en hacer del país un botín propio y, si acaso, para un puñado predominante de asociados, compinches, rastreros y mediocres que ven en el ejercicio público la oportunidad de servirse antes que de ser útiles y honrar al pueblo, al que le deben.

En un artículo publicado por el diario El País en noviembre de 1978, el cineasta Gustavo Alatriste describió su filme, México, México, ra, ra, ra, como una “muestra en sus aspectos más tajantes lo que es el subdesarrollo y cómo el subdesarrollo es en toda su dimensión, lisa y llanamente, corrupción”.

Mas sea como quiera que sea, este lunes México amanece con un ánimo a toda prueba, con una fe recuperada y la esperanza de que el país posee el potencial, la capacidad y el pundonor para prevalecer y dar una cátedra de dignidad en cualquier escenario que se ofrezca. Eso es importante, aún y cuando el origen de esta fuerza provenga de un campo de fútbol. ¡Enhorabuena!

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@RobertoCienfue1

 

 

   

18 de junio de 2018

 

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