Miércoles Abril 25, 2018

Antígona

Autor y director: David Gaitán, a partir del original de Sófocles
Actuación: Marianella Villa, Adrián Ladrón, Haydeé Boetto, Alan Uribe Villarreal, Ana Zavala y Guillermo Nava
 
Propuesta escénica de “justicia moderna”, es decir, una representación de lo que sería esta situación planteada por Sófocles antes de nuestra era en un discurso contemporáneo expuesto con el protocolo democrático de hoy; un discurso de represión desde el ejercicio del poder. “Todo cambio, de lo que requiere, es fuerza”. ¿Está usted de acuerdo? ¿Cómo lo entienden los mandatarios y cómo la sociedad? ¿Fuerza pública?
 
En esta puesta en escena la ficción es expuesta desde la creación del espacio que deja a la vista del espectador el ‘cascarón’ del teatro; vemos las paredes reales que lo limitan, las varas eléctricas, la cabina de control técnico, vemos a las personas que hacen posible que los seis tapetes del piso sean elevados para servir de panel en el que leemos algunos textos, vemos a nuestro lado a los jóvenes tebanos y no sabemos que son ellos, que ellos –estos jóvenes- cambiarán el destino con la definición de sus actos.
 
En una vida social, qué sentido puede tener aquella que se salva sin lograr el cambio, pero cuántas vidas se requieren para que la situación se modifique y ofrezca estabilidad a quienes contiene. Antígona, la de Sófocles, se debate entre el poder del actual gobierno y la ritualidad de su pueblo que no se modifica al mismo tiempo que los gobernantes cambian, aunque si se altera lo suficiente para marcar el cambio del paradigma. Antígona, una joven, sólo una joven que cuestiona las acciones del gobernante. ¿Podría ser considerado como misógino aquél que dice: Eres inteligente además de ser mujer”? ¿La inteligencia es privativa de un género, de una especie animal o sólo una ficción?
 
Complejo, sin duda, la reflexión a la que invita esta puesta en escena que surge de un clásico dramático y que cobra voz actual con la propuesta dinámica de David Gaitán, joven creador escénico que dialoga franco con sus espectadores; jóvenes en un mundo que calla su voz, ignora sus demandas y desaparece sus cuerpos. Escuchamos “si una persona mata a otra merece la muerte”, pero si una persona mata a muchas ¿también? ¿Merecerla es tenerla, recibirla y morir? Tendrá un ‘castigo’ social, no obstante somos testigos de que una persona puede planear la ejecución de miles y por ende tendría que recibir la muerte, por merecerla, por alterar el orden social. ¿Hoy qué ocurre con los asesinos? ¿Derechos humanos?
 
Hoy la vida social es pública, es ventilada por la red social de preferencia y a ello se le ha llamado ‘vivir’; así las personas, sobre todo jóvenes, están tan ocupados en vivir que dejan de lado aquello en lo que deben intervenir porque les concierne directamente: las políticas que se asumen en este país.
 
Ahora los medios de comunicación son como los dioses de antaño. Con Sófocles tenemos la visita al oráculo, la espera de los mensajes que los dioses enviaran, ahora una pantalla puede manipular la acción de miles de personas y, además, les favorece la creencia de que su ‘like’ o repetición es la panacea de los males planetarios. Sin este dispositivo no se podría mantener el sistema, sería como buscar la recuperación o restablecimiento de la complejidad en el razonamiento público es decir que sería la complejidad con carácter.
 
Con una vida formada en la complejidad del razonamiento social no tendríamos en el poder sólo a quienes adularon a la persona adecuada que le diera el puesto. Sería un reto gobernar a personas organizadas, pensantes y de acciones concretas y reales. Un reto al que nos invita una puesta en escena ágil, totalmente anacrónica, vigente, tan cercana a la cotidianeidad que inquieta conocer el final de la historia. Esta historia no puede acabar así como la griega.
 
El espacio es vació de ilusiones, apenas cuenta con cuatro sillas blancas, un banco, y una silla tipo oficina para el personaje mandatario. El piso se alfombra con tiras rojo ladrillo que se penden para favorecer la proyección de textos al que accedemos con tiempo más que suficiente para leer con atención, iluminación general blanca, sonidos que nos dejan en el presente de una historia muy pasada, aunque vigente.
 
Actualmente no hay proporción entre las acciones civiles y las reacciones gubernamentales, entre ellas la victoria está marcada por actos meramente simbólicos. La justicia puede ser dolorosa, pero es necesaria, no obstante la masa no puede pensar sino reaccionar, hasta que aparece el coro de jóvenes tebanos es que notamos el poder imprescindible que tiene la organización de los jóvenes.
Durante el estreno, el director David Gaitán señala que “en un país rebanado por la política y sus políticos creo que es digno de agradecer la participación de los jóvenes en acciones sociales que nos competen a todos”.
 
Antígona, puesta en escena que tendrá temporada hasta el 11 de octubre, abre sus puertas de miércoles a domingo; sin intermedios somos parte del juego político en dos horas que no se sienten sino que se viven. Frases conocidas, frases que nos tocan y confrontan ¿Las dijo Sófocles, las dicen los actores?
 
La ceguera no es un trampolín ni para acceder al poder ni para el gobierno de una nación. La ceguera es un dispositivo al que se accede con la indiferencia y la inmediatez de la falta de compromiso social y personal, producto de la inconsistencia de convicciones. Juzgue usted y permítase la seducción que la escena le propone y sea interlocutor de las intervenciones de Haydeé Boeto, Marianella Villa, Adrián Ladrón, Alan Uribe Villarreal, Ana Zavala y Guillermo Nava.
 
En entrevista para Visión MX, el director compartió una charla en la que expuso aspectos generales del proceso creativo. Mencionó que a partir del texto de Sófocles se inició un trabajo de experimentación retomando elementos del teatro griego como el Coro, el Deux ex machina o maquina de los dioses para exponer los anacronismos y gestos en escena, pero en una escena contemporánea. Revolución y acción, si accionan frente al abuso. [¿Quiénes accionan frente al abuso?] Esto es teatro, pero es un shok jugar con lo imposible en el espectador, dice el director. En la idea de hacerla hay una detonación, actúan con la idea, los abusos, cómo hacemos este discurso del conflicto entre las leyes, la política y la justicia y los desobedientes. Necesario el activismo, la complejidad entre buenos y malos, no es nada mas un desenlace no justo ni obvio sino cuestionarse una conversación hacia estos tiempos. En la puesta en escena podemos identificar reminiscencias del texto original así como la propuesta de cómo gobernar con ejemplos del discurso zapatista “gobernar obedeciendo”, frase que seguramente ha escuchado amable lector, e incluso ha experimentado al relacionarse en su vida cotidiana.
 
Acuda al teatro Juan Ruiz de Alarcón y sea parte de una propuesta dramática que se hace con el tiempo, con la fuerza y con la urgencia de dialogar nuestra realidad desde una mirada joven y crítica. Una puesta en escena que lo lleva a ver más allá del placer estético o bien sólo le ofrece dos horas de buen teatro mexicano, nada más, pero tampoco nada menos.
 
Funciones: Miércoles, jueves y viernes 20hrs., sábados 19hrs., y domingos 18hrs., hasta el 11 de octubre de 2015
Teatro: Juan Ruiz de Alarcón del Centro Cultural Universitario en Ciudad Universitaria, Insurgentes Sur, Metro universidad, metrobús centro cultural.
Localidad: $150ºº general, $75ºº con credencial vigente de estudiantes, maestros e INAPAM y los jueves de teatro $30ºº

 

 

 

 

 

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