Viernes Agosto 17, 2018

Fernando

Anaya, de incendiario a piromaniaco

 

  • Tránsfuga del PRI, el ex candidato presidencial se niega a dejar el poder
  • Obtuvo la peor derrota en el PAN y quiere perpetuarse en la dirección
  • "El Cerillo" quemó al banquiazul, al MC y ayudó a bien morir al PRD

 

 

Tránsfuga del priismo (lo niega, pero está en su historia negra), Ricardo Anaya Cortés se niega a dejar el poder en el Partido Acción Nacional, pese a la derrota tan estrepitosa en toda la historia contemporánea de este partido, sufrida el pasado primero de julio y ahora, experto en llevar al extremo el conflicto -en este caso, la sucesión en la dirigencia nacional-  se repliega para buscar imponer a uno de sus incondicionales, lo cual le permitirá el catapultarse, nuevamente, a la candidatura presidencial dentro de seis años. 

Es demasiado temprano, pero, este sueño lo abriga ya el queretano quien fue registrado en Naucalpan, Estado de México, cuando nació un 25 de febrero de 1979, hijo del ingeniero químico Ricardo Anaya y de la arquitecta María Elena Cortés. 

Para él, lo más importante son sus metas y satisfacer sus ambiciones políticas y económicas y en sus intentos se ganó con esfuerzo propio el mote que le extendió el entonces gobernador panista Francisco Garrido Patrón de "El Cerillo". 

El mandatario estatal, quien emergió como ganador contra el priista Fernando Ortiz Arana, en el 2003 en Querétaro, siempre fue  proclive a la socialité, los viajes constantes al extranjero y se caracterizó por retiros para leer, escribir y pintar, le celebraba jocosamente este mote ya que, por su color rojizo de cabello, su extrema delgadez y su corte a rape, decía que "todo lo incendiaba" y, ahora, después de la jornada presidencial pasada no sólo quemó al PAN, sino se llevó de corbata al Movimiento Ciudadano y ayudó a bien morir al PRD. 

Para muchos, Anaya pasó de incendiario a piromaniaco porque ahora pretende perpetuarse en la dirección del blanquiazul para buscar la Presidencia en las postrimerías del sexenio lopezobradorista. 

Dotado de una gran astucia y de una tozudez temprana que lo distinguieron  en los colegios de los Hermanos Maristas donde figuró en los cuadros de honor porque alcanzaba los mejores promedios así cuando pasó por la Universidad Autónoma de Querétaro, en donde no aceptaba un nueve, mucho menos un ocho de calificación y para ello ofrecía ensayos, lecturas adicionales, exámenes orales, lo que fuera necesario con tal de llegar al 10 y que más de uno de los profesores se lo otorgó por la necedad, pero también por la fuerza de sus argumentaciones, Ricardo Anaya está empecinado en que Marko Cortés, uno de sus incondicionales, quede como sucesor de Damián Zepeda, el hombre de paja que dejó como interino en la presidencia de Acción Nacional, tras de que logró su objetivo de ser candidato a la primera magistratura. 

Anaya no ha dado la cara, pero como es su estilo, es meticuloso, como lo demostró a nivel nacional en los tres debates presidenciales que compartió con sus rivales. A toro pasado, como dirían los clásicos, el hoy ex candidato derrotado preparó gráficas, citas, hizo  recortes de periódico, editó portadas de la revista Proceso para manipularlas y cortarle lo que no le convenía y ya, con los documentos los repasó, una y otra vez, hasta aprendérselos de memoria. Así lo hizo en la escuela y repitió la receta en los acontecimientos políticos próximos pasados. 

En el recuento de daños, quienes conocen a Anaya, comentan que es una norma con sus colaboradores cuando tiene entrevistas de "alto riesgo" practica respuestas y se entrena para esquivar ganchos al hígado. Horas previas a los debates, los colaboradores de Anaya le lanzan preguntas incisivas, tratan de acorralarlo y tras los ensayos opta por el mejor camino. De allí parte, la sonrisa socarrona que siempre mostró en televisión en cadena nacional y en las entrevistas en Tercer Grado, en Milenio, etc.

CINCO GRUPOS BUSCAN LA PRESIDENCIA 

En los próximos días, tras una cosmética autocrítica donde se justifica y se acusa, pero no se reconocen los errores garrafales de la derrota, el PAN se preparará para la sucesión en la dirigencia nacional y en algunas presidencias estatales en busca de su reagrupamiento. 

Han hecho público su deseo de dirigir al PAN a nivel nacional, Ernesto Ruffo Appel, Héctor Larios, Roberto Gil Zuarth, Marko Cortés, Jorge Luis Preciado, Juan Carlos Romero Hicks, Rafael Moreno Valle, Marco Adame y Francisco Búrquez, que representan a cinco grupos dentro del blanquiazul. 

En la ala más conservadora, en donde se cree que se aloja el 80 por ciento de los panistas en todo el país, está Ernesto Ruffo; otro grupo está conformado por los anayistas encabezados por Marko Cortés y el actual presidente interino Damián Zepeda; otro de reciente cuño es el formado por el ex gobernador Rafael Moreno Valle; el cuarto sería el de los llamados calderonistas que tienen a su mejor exponente en Roberto Gil Zuarth, senador saliente y ex secretario particular del entonces Presidente Felipe Calderón y el quinto grupo conformado por los siete Gobernadores de Acción Nacional (GOAN) que aún no dan color cuál es su favorito. 

Anaya aún tiene el control de consejeros y mantiene el control en la mayoría de las presidencias estatales de Acción Nacional, con lo que está preparando quien será el sucesor de Damián, para él quedar en una posición de privilegio que le permita navegar políticamente hasta dentro de seis años para buscar, nuevamente ser el abanderado de este partido en pos de la Presidencia de la República. 

Anaya desdeña sus derrotas en pos del voto en las urnas ya que, en su historia política no figura ningún triunfo por la vía mayoritaria. Ha sido diputado local, pero por la vía plurinominal tras de que fracasó en su intento de ser legislador por el voto directo. Luego, por meritocracia, llegó a ser diputado federal, al colarse haciendo favores a miembros prominentes de Acción Nacional. 

LOS ORÍGENES DEL "CERILLO"

Por ser pelirrojo, cuando cursó la primaria en el Instituto Queretano San Javier, se le apodó a Ricardo Anaya, "El Cerillo", que lo ganó popularmente por ser delgado y porque siempre se ha peinado a rape. 

Es cierto que Anaya perteneció a los cuadros de honor de los colegios de los Hermanos Maristas, los cuales tienen la costumbre de actualizar mensualmente este tipo de galardones. Inclusive, a quien llega a acumular el número mayor de estos se le otorga la medalla Champagnat, en memoria de Marcelino Champagnat, sacerdote francés y fundador de la orden. 

Con una personalidad que se distinguió  por mantener su uniforme limpio y se expresaba con una propiedad inusual para un niño, a la edad de 17 años, según relata uno de sus biógrafos Juan Carlos Rodríguez, periodista acreditado en Eje Central, adquirió los documentos básicos del PRI, PAN  y PRD para saber que partido le ofrecía mejores oportunidades. 

Aunque declara que desde el principio se enamoró de las ideas de Manuel Gómez Morín, lo cierto es que el primer partido en el que se afilió fue al PRI. 

En el año de 1996, el PAN no figuraba para hacer carrera política en Querétaro y Anaya fue militante del priismo durante siete u ocho meses, período en el que acudió a asambleas partidarias, aunque el registro formal nunca lo concluyó. 

El oportunismo político siempre ha sido característica esencial de Anaya y cuando el PAN tuvo un sorpresivo triunfo en las elecciones de 1997, cambió la brújula. 

Quienes conocieron a Anaya como líder estudiantil, fue presidente de la Sociedad de Alumnos de la Universidad Autónoma de Querétaro donde estudió la carrera e abogado, recuerdan que siempre demostró destreza para buscar patrocinadores que le regalaran playeras, botanas, refrescos, plumas, folders y así ganar las elecciones. En los debates con sus contrincantes solía ser implacable. 

Para pertenecer al PRI, Anaya tuvo el apoyo de Jesús "Chucho" Rodríguez, quien era alcalde del tricolor en la capital queretana y en el año de 1997 cuando el priismo pierde la gubernatura ante el panista Ignacio Loyola, la capital ante Francisco Garrido y, ¡¡¡pácatelas!!! "Chucho" fracasa en su intento de ser diputado federal, lo que conduce al hoy ex candidato presidencial a su primera traición política. 

Rodríguez le llamó a Anaya para reconstruir el priismo en Querétaro, pero, ¡oh sorpresa! "El Cerillo" ya no estaba disponible, ya había ido a pedirle trabajo a Garrido, a quien lo sedujo y  lo nombró director del Instituto Municipal de la Juventud. 

Como todo en la política es intercambio de favores y de deslealtades, Anaya le consiguió a Garrido, entonces precandidato a la alcaldía de Querétaro, el que se le condonara el requisito de 3 años de residencia, los cuales no los tenia y, ¿para qué son los amigos?, para la complicidad y el entonces dirigente estatal del PRI, Jesús "Chucho" Rodríguez le concedió ese favor al joven pelirrojo. Fue un"acto de cortesía", se recuerda de parte de "Chucho", para alimentar la incipiente carrera política de Anaya, quien logró la aquiescencia de Garrido para después encumbrarse no sólo en la alcaldía, sino llegar a la gubernatura. El PRI creyó que el PAN no crecería, pero, la sociedad queretana resintió la crisis económica de 1994-1995   --el famoso error de diciembre del naciente régimen de Ernesto Zedillo-- y pudo llegar Garrido a la gubernatura por el blanquiazul. Anaya escaló diversas posiciones, llegó a ser diputado local plurinominal, dirigente estatal y secretario particular de Garrido, quien prácticamente le delegaba la acción de gobernar por ser proclive a la "doce vita" y  a la socialité.  

Desde la magistratura estatal, Garrido hacía infinidad de viajes al extranjero y fueron constantes sus retiros para leer y pintar, cosa que aprovechó al máxmo Anaya para sacar raja política y económica con infinidad de negocios que emanan del poder político.  

AVENTAJADO ALUMNO 

Ávido de aprendizaje de la praxis política, Anaya asimiló las lecciones que le brindó Garrido Patrón quien, una vez que terminó su gestión de alcalde en el 2000 se convirtió en dirigente estatal de Acción Nacional y desde esa posición construyó su candidatura a la gubernatura, plan que se concretó en el 2003, al alcanzar la magistratura ambicionada. 

Anaya se convirtió en el hombre fuerte de Garrido y dos años antes de dejar la gubernatura, recibió el encargo de operar ante el Congreso local la desincorporación de reservas territoriales. El objetivo era vender tierras ociosas por las cuales el gobierno estatal podría fortalecer sus finanzas públicas, cosa que, al correr de los años, le significó un gran costo político por el beneficio que obtuvo de comprar Anaya para sí y posteriormente venderlas a otro precio, en operaciones que la PGR consideró propias de lavado de dinero. 

En aquel entonces, la bancada priista se opuso a la propuesta de Garrido de vender tierras ociosas, pero Anaya exclamó: "...no los necesitamos" y con la mayoría panista se autorizó la enajenación de gigantescos predios. Uno de los aparentes beneficiarios de aquel remate de tierras fue Donino Martínez Diez, suegro de Anaya, propietario del predio que ahora ocupa, en renta, el Instituto Estatal Electoral de Querétaro.  

Por cierto, ppsteriormente, en otro episodio del Congreso local queretano, donde Anaya llegó por la vía plurinominal, los diputados priistas querían imponer a personas afines como consejeros del Instituto Estatal Electoral y, el PAN también quería hacer lo mismo. El  joven pelirrojo, antes de la votación, trasladó a una cafetería aledaña a la bancada blanquiazul donde permanecieron hasta las 12 de la noche para reventar la sesión, con lo que se pretendía no se alcanzara el quórum necesario para la votación. 

A pesar de ello, los priistas y demás sacaron adelante los nombramientos, pero la tozudez característica de Anaya llevó el caso hasta la Suprema Corte de Justicia. Esto significó una parálisis legislativa en el Congreso, con consecuencias políticas de alcance nacional, que empezó a afectar al régimen de Felipe Calderón. Una vez que los ministros declararon inviable la demanda panista  y validaron la decisión del Congreso, jocosamente, el gobernador Garrido Patrón parodiando el apodo de su subalterno sentenció: "...es El Cerillo, porque todo lo incendia".  

El asunto empezaba a afectar las relaciones entre el PAN y el PRI y fue así que Felipe Calderón le ordenó a Roberto Gil Zuarth, entonces en la secretaria particular de Los Pinos, que decidieron sacar a Anaya del avispero y lo nombran subsecretario de Turismo en la SECTUR. El pelirrojo dejó botadas tres chambas en Querétaro: la de diputado local, la de coordinador parlamentario y la de dirigente estatal del blanquiazul, con la posibilidad de entrar a las grandes ligas.

Posteriormente, con el beneplácito de Calderón y de una negociación con el entonces gobernador Rafael Moreno Valle, Calderón le tendió la mano para que se le diera una candidatura plurinominal para diputado federal en los comicios del 2012.

Ya en la Cámara de Diputados federal, Anaya se movió como pez en el agua y trabó amistad con el coordinador de los diputados priistas, encabezados por Manlio Fabio Beltrones, quien le apodó como "El Chico Maravilla". Convenció a Gustavo Madero para que lo dejase como coordinador de los legisladores de Acción Nacional y éste, a su vez, lo dejó como Presidente del PAN para que, luego pudiese entrar, en la siguiente legislatura como el coordinador de ellos, tras las elecciones del 2015. 

Como dirigente nacional del PAN, Ricardo Anaya exhibió a Manlio Fabio Beltrones, ya que nunca en la historia, este partido había ganado tres gubernaturas y acusó al PRI de corrupto, de tener ligas con el narcotráfico y de haber frenado reformas cuando gobernaba el PAN. Manlio, en ese debate, balbuceaba, le dijo cínico, le reprochó decir sandeces y ser un joven insensato, pero no logró desarmar ninguno de los argumentos del blanquiazul. 

UNA AMBICION MALSANA 

La historia de traiciones en la que Ricardo Anaya ha sido protagonista principal en su afán de alcanzar el poder y de poder participar en la contienda presidencial como candidato en este 2018 es muy vasta. 

En posteriores colaboraciones documentaremos más episodios, pero ahora, los números de esta derrota estrepitosa de Acción Nacional no tienen parangón.

Aún así, el queretano y su grupo se resisten a dejar el poder y está en marcha una estrategia para eliminar las intenciones de los demás grupos que quieren reestructurar al panismo, tras de la debacle y de la división interna que provocó la nominación presiddencial de Anaya. 

Por ello, para muchos panistas, la situación es tal en Acción Nacional que se comenta ya que Anaya no sólo quiere  continuar incendiando a este instituto político, sino que ya éste se ha convertido en piromaníaco y, lo más grave, en esa ambición malsana del poder, tiene ya adeptos. 

¿Quiénes frenarán a Anaya y su séquito en este intento de seguir quemando a este partido que fundase González Morín no para tomar el poder y enriquecerse y satisfacer intenciones personales, sino para ser oposición responsable, ética y de verdadero cambio en México?.

Quizá se imponga la cordura en estos momentos en aquellos que añoran un partido diferente en Acción Nacional. 

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23 de julio de 2018

 

 

 
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Comentarios   

0 #1 Inge 25-07-2018 14:24
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