Lunes Junio 25, 2018

ECONOMIAS

Estancamiento

 

Por más esfuerzos discursivos y mediáticos que realizan Luis Videgaray y su equipo de funcionarios de la Secretaría de Hacienda para hacer creer que México va ya en franca recuperación, la terca realidad lo frena, las precarias condiciones de vida de los mexicanos lo evidencian y los organismos internacionales lo desmienten, lo que irónicamente es lo único que realmente le preocupa.
La semana pasada el Fondo Monetario Internacional (FMI) recortó su pronóstico de crecimiento para México a sólo 2.4 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB), cuando Videgaray y su equipo había estimado para este 2014 una mejora del 3.9 por ciento, misma que se vio obligado a bajar al 2.7 por ciento apenas el mes anterior.
Como se observa el crecimiento económico será aún menor de lo esperado por los genios de la SHCP que desde la campaña presidencial de Enrique Peña Nieto y más aún al iniciar el sexenio, auguraban crecimientos superiores al 4 por ciento, gracias a la destreza en el manejo económico y financiero nacional y, desde luego a las reformas estructurales que impulsaban, gracias a las cuales llegarían inversiones extranjeras multimillonarias al país.
Ahora, desde el extranjero, analistas e instituciones financieras advierten que ni con las reformas llamadas estructurales México alcanzará niveles de crecimiento óptimos a sus necesidades. El subdirector de Investigación Económica del FMI, Gian Marie-Milessi Ferreti, dejó en claro que en el mejor de los casos los efectos de las reformas se sentirían más allá de un lustro, esto es, fuera del periodo de esta administración.
La falta de crecimiento, reclamo de todos los sectores al gobierno federal, parece ya enfadar al presidente Peña Nieto, sobre todo porque las expectativas no son muy positivas, el sector de la construcción sigue estancado y la recuperación en Estados Unidos (país del que somos totalmente dependientes) no se da como se esperaba.
Ni la reforma energética que está a punto de cocinarse en el Congreso lo salvará, máxime ahora cuando se sabe ya que el gobierno absorberá los pasivos laborales de Pemex y la CFE, lo que amentará la deuda nacional y el déficit presupuestal para el próximo año.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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