Sábado Noviembre 25, 2017



Singladura

El tiempo de Nuño.

En la vida hay tiempo para todo, pero hay quienes no lo entienden. Lo negativo es que  su falta de discernimiento genera situaciones grotestas, vergonzantes y, peor aún, peligrosas.  Viene e comentario al punto porque es lo que trasunta la negativa del todavía titular de la SEP, Aurelio Nuño, quien sigue sin entender  que fue rebasado no sólo por los hechos de Nochixtlán, Oaxaca,  ya de suyo graves, sino, en particular por su obcecación en la tarea de instrumentar la presunta reforma educativa, una reforma más bien embozada, traicionera y cuyos primeros resultados dejaron ya una estela de sangre nacional.

Pese a esto, Nuño sigue como el popular personaje del whisky, si, ese que recordamos como el Juanito Caminante. Está muy campante en su despacho de Brasil aun cuando por un decoro mínimo que cualquier funcionario público de este o cualquier otro país, estaba obligado a atender. Es decir, si las cosas responsabilidad de su despacho no salieron como se pretendía, pues está claro que hay que ofrecer una disculpa y poner pies en polvorosa.

Pero Nuño, primer causante del desastre que enfrenta la reforma educativa por su falta de sensibilidad, capacidad de argumentación y oficio político, hizo que la reforma descarrilara con los resultados más que conocidos. Su resistencia al diálogo y sobre todo su soberbia, hicieron que la reforma entrara en zona turbulenta y aún de alto peligro.

El fracaso que originó su rechazo al diálogo está más que a la vista en Bucareli, en el antiguo Palacio de Covián, donde una representación del gobierno y otra de la CNTE examinan vías de avenimiento, algo a lo que Nuño se opuso terminantemente y que hoy debería bastar para abrirse a una salida mínimamente decorosa. Pero parece que eso del decoro es demodé. Grave.

¿Cómo puede sostenerse Nuño al frente de la SEP? No es interlocutor de su sector. Dejó de serlo cuando antepuso la reforma al diálogo, que ahora se realiza, pero no en su despacho, sino en el de Gobernación, que tuvo que entrar al quite ante los hechos que sabemos y la negativa del titular de la SEP a conversar, la condición básica de la política.

En contraste curiosamente casual aunque paradójico  es útil apuntar el caso de Manlio Fabio Beltrones, hasta hace unos días timonel del PRI. Uno podrá o no estar de acuerdo con Beltrones y aún su partido, pero hay que admitir que el ahora ex presidente nacional del PRI actuó con congruencia y dignidad al anunciar su decisión de renunciar al mando del PRI tras el saldo electoral del primer domingo de junio.

Haya sido como haya sido, ya sea por una treta presidencial, por el empuje del PAN o las fallas de los candidatos del PRI, Beltrones asumió su responsabilidad como dirigente nacional del PRI y puso pies en polvorosa. Ex gobernadores, gobernadores electos y aún dirigentes de diversas organizaciones pidieron al ex gobernador de Sonora que permaneciera al frente del PRI pese a los resultados electorales  adversos. Beltrones se negó y mantuvo su decisión de salir de la presidencia priista. Hay que reconocer su congruencia básica. Habia apostado a ganar al menos  nueve de 12 gubernaturas en disputa. Ganó sólo cinco y se fue.

Pero Nuño perdió prácticamente todo, incluyendo la interlocución magisterial, pero se aferra. Será peor.

 

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